Guía práctica para publicar un catálogo sin errores en marketplaces

“¿Por qué mi producto no se publica si está todo correcto?”

Es una de las preguntas que más se repiten cuando se trabaja con marketplaces. El catálogo está preparado, las imágenes parecen correctas, el precio está informado y el stock aparece actualizado. Se genera el feed de productos, se envía al marketplace y, pocos minutos después, empiezan a aparecer los primeros rechazos.

Cuando ocurre, es fácil pensar que existe algún problema con la integración o incluso con el propio marketplace. Sin embargo, en muchos casos el origen de la incidencia es bastante más sencillo: algún dato del catálogo no cumple las reglas de validación establecidas por el canal.

Aquí existe una diferencia fundamental que conviene entender antes de publicar un catálogo en marketplaces: nosotros vemos un producto; el marketplace ve un conjunto de datos.

La plataforma no interpreta una fotografía bonita, no entiende automáticamente que dos nombres de color representan prácticamente el mismo tono y tampoco deduce información que no se le haya enviado. Comprueba campos, formatos, valores y relaciones entre datos. Si alguno no cumple sus requisitos, el producto puede dejar de avanzar en el proceso y no llegar a publicarse.

Entender cómo “piensa” un marketplace permite preparar mejor el catálogo, reducir incidencias y aumentar las posibilidades de que los productos se publiquen correctamente desde el primer envío.

¿Cómo valida un marketplace un catálogo de productos?

Antes de mostrar un artículo al usuario, el marketplace necesita responder a varias preguntas.

  1. Primero debe identificar exactamente qué producto está recibiendo.
  2. Después necesita clasificarlo dentro de su estructura de categorías y atributos. 
  3. A continuación, revisa que la información visual cumpla sus estándares
  4. Finalmente, comprueba que el artículo esté preparado para venderse.

Este proceso puede entenderse como una serie de filtros. Si el producto no supera uno de ellos, puede quedar bloqueado antes de llegar al siguiente.

Por eso, una buena preparación del catálogo debe comenzar antes de generar el feed y enviarlo al canal.

Primer filtro: ¿puede el marketplace identificar correctamente el producto?

Uno de los primeros elementos que revisa una plataforma es el identificador del producto. Para ello utiliza normalmente el GTIN o EAN, que funciona como una especie de documento de identidad del artículo.

Aunque pueda parecer un dato sencillo, también es una fuente frecuente de incidencias al publicar productos en marketplaces.

Un EAN puede parecer correcto a simple vista y ser rechazado posteriormente. Por ejemplo, puede haber perdido un cero inicial durante una exportación a Excel. También pueden existir varias variantes con el mismo código o haberse enviado por error una referencia interna de la empresa como si fuese un identificador oficial.

Otro problema habitual aparece cuando se reutiliza el mismo GTIN para diferentes tallas o colores.

Desde el punto de vista del equipo de ecommerce, todas esas variantes pueden formar parte de un único modelo. Para el marketplace, sin embargo, cada variante representa un producto diferente y necesita disponer de un identificador propio.

Qué revisar en los códigos GTIN y EAN

Antes de sincronizar el catálogo conviene comprobar cuatro puntos básicos:

  • Que todos los GTIN tengan el formato correcto.
  • Que cada variante disponga de un EAN único.
  • Que no existan códigos duplicados.
  • Que los identificadores correspondan realmente al producto y no sean referencias internas de la empresa.

Realizar esta validación antes de generar el feed puede evitar una parte importante de los rechazos posteriores.

Segundo filtro: ¿puede clasificar correctamente el producto?

Una vez que el marketplace sabe qué producto está recibiendo, necesita entender cómo debe clasificarlo.

Para ello utiliza toda la información descriptiva disponible: marca, categoría, color, talla, composición, material, género o temporada, entre otros atributos.

Aquí aparece uno de los errores más comunes en la gestión de catálogos para marketplaces: pensar que cualquier forma de expresar un dato es válida.

Imaginemos que el atributo interno de color aparece en el ERP como “Azul Marino”. En otros registros puede figurar como “Marino”, “Navy Blue” o “Azul Oscuro”.

Para una persona, todos esos valores pueden hacer referencia prácticamente al mismo tono. Para el marketplace, no necesariamente.

Cada plataforma trabaja con su propia estructura de atributos y puede esperar que ese color llegue expresado de una forma determinada. Si el valor enviado no coincide con uno de los permitidos, puede generarse un error de validación.

Lo mismo sucede con las tallas, los materiales, las categorías y otros atributos del catálogo.

Normalizar los atributos antes de enviarlos al marketplace

La solución no consiste necesariamente en modificar toda la información del ERP para adaptarla a cada plataforma.

Lo importante es traducir correctamente los datos internos al lenguaje que espera cada marketplace.

Para ello pueden utilizarse herramientas como un PIM o plataformas de gestión de feeds como Channable. Estas soluciones permiten transformar los valores utilizados internamente por la empresa en los valores requeridos por cada canal.

El principio es sencillo: el marketplace no tiene por qué adaptarse a nuestra forma de estructurar la información. Nuestro catálogo debe ser capaz de entregar los datos con el formato y los valores que cada plataforma necesita recibir.

Esta normalización resulta especialmente relevante cuando una empresa trabaja con varios marketplaces, porque cada uno puede utilizar sus propias taxonomías.

Tercer filtro: ¿las imágenes cumplen los estándares del marketplace?

Después de identificar y clasificar el producto, llega otra fase crítica: la validación de las imágenes.

Uno de los errores habituales consiste en asumir que las fotografías utilizadas en la tienda online también serán automáticamente válidas para cualquier marketplace.

No siempre es así.

Cada canal establece sus propios requisitos visuales y técnicos. Zalando, por ejemplo, exige un tipo de imagen principal muy concreto para determinadas categorías, mientras que Amazon prioriza otros criterios.

Esto significa que una imagen perfectamente válida para una web corporativa puede provocar incidencias al enviarse a un marketplace.

Entre los posibles problemas se encuentran utilizar un fondo incorrecto, no respetar la relación de aspecto solicitada o incorporar elementos gráficos que dificulten la correcta visualización del producto.

Las imágenes no solo afectan a la validación

Cumplir los requisitos técnicos es imprescindible, pero la función de las fotografías va más allá de conseguir que el producto publique.

En un marketplace, el cliente no puede tocar físicamente el artículo. Gran parte de su decisión depende de la información visual que recibe.

Por este motivo, antes de publicar conviene comprobar:

  • La resolución de las imágenes.
  • El fondo utilizado.
  • El encuadre del producto.
  • La calidad general de las fotografías.
  • La coherencia visual entre las diferentes variantes.

Un ejemplo frecuente es el de los productos disponibles en varios colores que utilizan exactamente la misma fotografía para todas las variantes.

Además de generar una experiencia de compra poco clara, esta práctica puede provocar incidencias de validación en algunos marketplaces.

Cuarto filtro: ¿el producto está realmente preparado para venderse?

Superar las validaciones de identificación, atributos e imágenes no significa que el proceso haya terminado. El marketplace todavía necesita comprobar varios datos directamente relacionados con la venta.

Uno de ellos es el precio. Este debe encontrarse dentro de unos rangos razonables y estar correctamente informado en el catálogo.

El stock es otro elemento crítico. La disponibilidad enviada al marketplace debe corresponderse con el inventario real. Un error de sincronización puede hacer que un producto aparezca disponible cuando ya no quedan unidades, lo que puede generar cancelaciones y afectar al rendimiento de la cuenta.

Cómo gestionar correctamente las variantes de producto

La estructura de variantes también debe revisarse antes de publicar el catálogo.

Un modelo disponible en varias tallas o colores debe agruparse de manera correcta para que el usuario pueda navegar entre las diferentes opciones sin perder la información principal del producto.

Cuando esta estructura no está bien configurada, pueden producirse dos escenarios.

Por un lado, las variantes pueden aparecer publicadas como productos completamente separados. Por otro, el marketplace puede rechazar parte del catálogo al no interpretar correctamente la relación entre ellas.

Esto vuelve a demostrar que la calidad de un catálogo no depende únicamente de que cada campo tenga información. También importa cómo se relacionan los datos entre sí.

Lectura recomendada: Más allá de la Buy Box: cómo gestionar marketplaces con PDP única 

Los informes de validación: una herramienta clave para detectar errores

Después de cada carga de productos, conviene revisar siempre los informes de validación proporcionados por el marketplace.

En la mayoría de los casos, estas plataformas indican qué regla concreta ha impedido publicar un determinado artículo.

Ignorar estos informes supone perder una fuente de información muy útil.

Analizarlos de forma recurrente permite detectar patrones: atributos que generan errores con frecuencia, identificadores incorrectos, problemas con determinadas variantes o imágenes que no cumplen los requisitos del canal.

Esta revisión facilita corregir las incidencias existentes, pero también permite anticiparse a problemas que podrían afectar posteriormente a una parte mayor del catálogo.

Un buen catálogo empieza por unos buenos datos

Cuando un producto no publica, la primera reacción suele ser buscar el fallo en la integración o responsabilizar al propio marketplace. Sin embargo, muchas incidencias tienen su origen mucho antes: en la información que estamos enviando.

Un catálogo bien preparado no solo ayuda a reducir rechazos. También permite acelerar las publicaciones, simplificar el mantenimiento de los productos y ofrecer una experiencia más coherente al cliente desde el primer momento.

Por eso, antes de sincronizar un nuevo catálogo en marketplaces merece la pena hacerse una pregunta:

¿Estamos enviando la información que nosotros consideramos correcta o la información que el marketplace necesita recibir?

La diferencia puede parecer pequeña, pero es precisamente la que puede determinar que un producto se publique en pocos minutos o permanezca bloqueado durante días.